Interpretando la Profecía Bíblica
Capítulo 3, Interpretando a Daniel, ¿fue pospuesto el reino de Dios?
Estudios por el profesor Delmar IntVeld
Los profetas que anunciaron la época mesiánica esperaron la llegada del reino de Dios.
En el capítulo dos de Daniel, Nabucodonosor tuvo un sueño de una estatua enorme. Nadie podría entender lo que significa la estatua, pero Dios le dio a Daniel la interpretación del sueño del rey, así que no tenemos que adivinar ni que preocuparnos de esto. Se refería a cuatro reinos que iban a venir uno tras otro. El primer reino con la cabeza de oro era el reino babilónico,con el rey Nabucodonosor. Los otros reinos que siguieron no fueron identificados por Daniel pero históricamente han sido identificados como sigue: el pecho y los brazos de plata, el reino medo-persa con el rey Ciro el Grande; el vientre y los muslos de bronce, el reino griego con el rey Alejandro el Grande; las piernas de hierro con una parte de los pies de hierro y la otra parte de barro, el reino romano con varios reyes.
Los cuatro reinos eran de origen humano, de duración temporal y de poder limitado. Cada uno cayó y dio paso al que venía. Después, la profecía hace referencia al reino de Dios que iba a venir.
Daniel 2:34-35, 44-45 34 «De pronto, y mientras Su Majestad contemplaba la estatua, una roca que nadie desprendió vino y golpeó los pies de hierro y barro de la estatua, y los hizo pedazos. 35 Con ellos se hicieron añicos el hierro y el barro, junto con el bronce, la plata y el oro. La estatua se hizo polvo, como el que vuela en el verano cuando se trilla el trigo. El viento barrió con la estatua, y no quedó ni rastro de ella. En cambio, la roca que dio contra la estatua se convirtió en una montaña enorme que llevó toda la tierra.»
44 «En los días de estos reyes el Dios del cielo establecerá un reino que jamás será destruido ni entregado a otro pueblo, sino que permanecerá para siempre y hará pedazos a todos estos reinos. 45 Tal es el sentido del sueño donde la roca se desprendía de una montaña; roca que, sin la intervención de nadie, hizo añicos al hierro, al bronce, al barro, a la plata y al oro. El gran Dios le ha mostrado a Su Majestad lo que tendrá lugar en el futuro».
El reino de Dios iba a venir mientras el cuarto reino permanecía en pie. Sería diferente de los otros reinos; es espiritual; es eterno; Dios establece el reino sin la intervención de nadie.
Luego Daniel tuvo una visión de cuatro bestias que representan los mismos reinos mencionados arriba y habló de un venerable anciano quien tomó asiento sobre el trono.
Daniel 7:13, 14 13 «En esa visión nocturna, vi que alguien con aspecto humano venía entre las nubes del cielo. Se acercó al venerable Anciano y fue llevado a su presencia, 14 y se le dio autoridad, poder y majestad. ¡Todos los pueblos, naciones y lenguas lo adoraron! ¡Su dominio es un dominio eterno, que no pasará, y su reino jamás será destruido»!
Una interpretación literal de Daniel implicaría que el reino de Dios llegaría durante el tiempo del cuarto reino. El reino que los judíos esperaban era el reino que Daniel había profetizado que llegaría en los días del cuarto reino, que era Roma. El problema era que esperaban un reino parecido a los cuatro reinos y esperaban que Dios derribara al gobierno de Roma. La profecía es de un reino muy diferente de los cuatro reinos previos. Jesús rechazó lo que ellos esperaban. Él describió su reino como «no de este mundo».
Jesús fue acusado de expulsar a los demonios por el poder de Beelzebú, príncipe de los demonios. Les contestó explicándoles que un reino dividido contra sí mismo no puede mantenerse en pie y les dio la explicación correcta de lo que estaba pasando. Jesús, entonces, no dice que el reino está cerca, sino que en realidad había llegado.
Lucas 11:20 «Pero si expulso a los demonios con el poder de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el reino de Dios.»
Lucas 12:31, 32 31 «Busquen el reino de Dios, y estas cosas les serán añadidas.
32 «No tengan miedo, mi rebaño pequeño, porque es la buena voluntad del Padre darles el reino.»
En la oración que el Señor enseñó a los discípulos, encontramos la siguiente petición.
Mateo 6:10 «“Venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”».
A medida que se extendiera el reino de Dios en la tierra, se haría la voluntad de Dios en la tierra.
Mateo 11:11-12 11 «<<Les aseguro que entre los mortales no se ha levantado nadie más grande que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. 12 Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos ha venido avanzando contra viento y marea, y los que se esfuerzan logran aferrarse de él».
Jesús describe el reino como un reino que avanza y donde entra gente. Así que Jesús interpreta el reino como una realidad presente, no como una esperanza o posibilidad del futuro.
Hay muchas parábolas acerca del reino de Dios. En Mateo 13, la primera parábola acerca del reino de Dios es la parábola del sembrador.
Mateo 13:11, 18, 19 11 —A ustedes se les ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos; pero a ellos no.
18 «Escuchen lo que significa la parábola del sembrador: 19 Cuando alguien oye la palabra acerca del reino y no la entiende, viene el maligno y arrebata lo que se sembró en su corazón. Ésta es la semilla sembrada junto al camino»
Jesús compara los secretos acerca de la semilla y las distintas clases de tierra con la condición del corazón de la gente que recibe el mensaje acerca del reino. El reino está creciendo en los corazones de la gente que recibe el mensaje.
La parábola de la mala hierba (Mateo 13:24-30, 36-43) explica que el reino es como un hombre que sembró buena semilla en su campo, pero los siervos descubren que mala hierba está creciendo. Jesús explica la parábola:
Mateo 13:37-39 37 —El que sembró la buena semilla es el Hijo del hombre —les respondió Jesús—. 38 El campo es el mundo, y la buena semilla representa a los hijos del reino. La mala hierba son los hijos del maligno, 39 y el enemigo que la siembra es el diablo. La cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
El reino está aquí ahora, creciendo junto con el maligno. En el fin del mundo los ángeles arrancarán de su reino a todos los que pecan y hacen pecar y los arrojarán al horno encendido.
Las parábolas del grano de mostaza y de la levadura (Mateo 13:31-34) enseñan la realidad presente del reino, que empieza pequeño y crece hasta ser algo grande.
Las parábolas del tesoro escondido y de la perla de gran valor (Mateo 13:45-46) enseñan el valor del reino de Dios. Una persona que se da cuenta del valor estará dispuesta a sacrificar todo lo que tiene para poseerlo.
La parábola de la red (Mateo 13:47-30) acerca de los peces buenos y los peces malos, enseña que los justos y los malvados permanecen juntos hasta el fin del mundo cuando los ángeles los apartarán y arrojarán a los malvados al horno encendido.
La parábola de los labradores malvados y el viñedo (Mateo 21:33-46), dirigida a los fariseos, enseña que Dios se les quitará el reino a ellos porque matan al hijo del dueño.
Mateo 21:43 <<Por eso les digo que el reino de Dios se les quitará a ustedes y se le entregará a un pueblo que produzca los frutos del reino>>.
Lucas 17:20, 21 20 Los fariseos le preguntaron a Jesús cuándo iba a venir el reino de Dios, y él les respondió:
—La venida del reino de Dios no se puede someter a cálculos. 21 No van a decir: “¡Mírenlo acá! ¡Mírenlo allá!” ¡Dense cuenta de que el reino de Dios está entre ustedes!
Por causa de la naturaleza espiritual del reino, no podemos observarlo, pero cuando Cristo reina en el corazón de uno, el reino ha venido y el reino está entre nosotros en los corazones de otros.
Lucas 18:17 «Les aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño, de ninguna manera entrará en él».
Recibimos el reino ahora.
Mateo 24:14 «Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin».
El mensaje del Evangelio es un mensaje del reino. Cuando Jesús estaba ante Pilato, dijo:
Juan 18:36, 37 36 —Mi reino no es de este mundo —contestó Jesús—. Si lo fuera, mis propios guardias pelearían para impedir que los judíos me arrestaran. Pero mi reino no es de este mundo.
37 — ¡Así que eres rey! —le dijo Pilato.
—Eres tú quien dice que soy rey. Yo para esto nací, y para esto vine al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que está de parte de la verdad escucha mi voz.
Por la naturaleza espiritual de su reino, Jesús no iba a pelear con soldados, pero él es un rey. Recuerde que reino generalmente se refiere a la majestad o la autoridad ejercida por el rey. La autoridad de Jesús viene de otro lugar, del cielo.
El libro de los Hechos tiene muchos ejemplos que muestran a los apóstoles predicando el mensaje del reino de Dios (Hechos 8:12; 14:22; 19:8, 9; 20:25; 28:23, 24, 31). Nunca hablan de un reino pospuesto. Una comprensión literal de las parábolas arriba mencionadas y de las referencias en el libro de los Hechos es que el reino de Dios llegó y la gente entró en él y fue persuadida a entrar en él.
Los que enseñan que el reino de Dios fue pospuesto porque los judíos rechazaron a Jesús, de alguna manera no han visto el peso de la evidencia de los versículos que hemos examinado que enseñan claramente que el reino fue predicado, la gente entró en él y no fue pospuesto. Los que enseñan que el reino de Dios fue pospuesto también enseñan que la época de la Iglesia no fue prevista por los profetas, sino que fue agregada porque el reino fue rechazado.
Si el reino se hubiera pospuesto, significaría que la profecía de Daniel no fue verdadera. Daniel dijo que el reino de Dios vendría durante el cuarto reino, el cual era el reino Romano. Si Daniel hubiera estado equivocado, sería un profeta falso. La Biblia dice que no debemos creerle a un profeta falso.
Deuteronomio 18:21, 22 21 «Tal vez te preguntes: “¿Cómo podré reconocer un mensaje que no provenga del SEÑOR?” 22 Si lo que el profeta proclame en nombre del SEÑOR no se cumple ni se realiza, será señal de que su mensaje no proviene del SEÑOR. Ese profeta habrá hablado con presunción. No le temas».
Los que se refieren a la semana septuagésima de Daniel (Daniel 9:20-27) y hablan del reloj de Dios, que Dios paró el reloj y agregó la época de la Iglesia, y que el reloj empezará de nuevo en el tiempo de la venida para establecer su reino, no se dan cuenta de que cometen un gran error de hermenéutica. Si Daniel no es un profeta falso, entonces Dios mismo, quién reveló la profecía a Daniel, estaría equivocado porque el reino de Dios no se estableció cuando Cristo vino la primera vez, según lo que ellos dicen. Yo creo que el Dios soberano, quien sabe todas las cosas, no diría que algo va a ocurrir que no ocurra. Dios no necesita un plan <<B>> porque el plan <<A>> no llegó a cumplirse.
Estos maestros no practican una buena exégesis; no extraen del texto lo que verdaderamente dice. Practican eiségesis; llevan ideas preconcebidas al pasaje y hacen decir al texto lo que les gustaría que dijera. Daniel habló de setenta «sietes», no sesenta y nueve «sietes» con un paréntesis de más de dos mil años entre el sexagésimo noveno «sietes» y el septuagésimo «sietes». Una interpretación literal de los setenta «sietes» no permite un paréntesis.
Los judíos rechazaron a Cristo y lo crucificaron; sin embargo, la profecía de Daniel acerca del reino de Dios se cumplió. La primera Iglesia en Jerusalén era de creyentes judíos. Llegaron a ser parte del pueblo de Dios del Nuevo Pacto. Cristo reina ahora en el corazón de todos los judíos y gentiles que se someten a la autoridad de Dios. Cuando Cristo vuelva, entregará el reino a Dios el Padre (I Corintios 15:24-28).
I Corintios 15:24-28 24 Entonces vendrá el fin, cuando él entregue el reino a Dios el Padre, luego de destruir todo dominio, autoridad y poder. 25 Porque es necesario que Cristo reine hasta poner a todos sus enemigos debajo de sus pies. 26 El último enemigo que será destruido es la muerte, 27 pues Dios «ha sometido todo a su dominio». Al decir que «todo» ha quedado sometido a su dominio, es claro que no se incluye a Dios mismo, quien todo lo sometió Cristo. 28 Y cuando todo le sea sometido, entonces el Hijo mismo se someterá a aquel que le sometió todo, para que Dios sea todo en todos.
Dios entregó el trono de su padre David a Cristo, y él reina ahora sobre la casa de Jacob y su reino no tendrá fin. David reinó sobre el pueblo de Israel, el pueblo de Dios, desde un trono en Jerusalén. Cristo reina ahora en los corazones del pueblo de Dios, su Iglesia, pero no de un trono terrenal. Cristo es el Rey eterno. La Iglesia compuesta de judíos y gentiles, es el pueblo de Dios sobre el cual reina. Cuando Cristo vuelva y entregue el reino al Padre, experimentaremos el reino perfecto de Dios como lo planeó desde la creación.
Isaías profetizó que el niño que iba a nacer reinaría sobre el trono de David para siempre.
Isaías 9:6-7 6 Porque nos ha nacido un niño, se nos ha concedido un hijo; la soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán estos nombres: Consejero admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. 7 Se extenderá su soberanía y su paz, y no tendrá fin. Gobernará sobre el trono de David y sobre su reino, para establecerlo y sostenerlo con justicia y rectitud desde ahora y para siempre. Esto lo llevará a cabo el celo del SEÑOR Todopoderoso.
La profecía se cumplió con el nacimiento de Cristo.
Lucas 2:11 «Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor».
Cristo estableció el reino de Dios, un reino espiritual, cuando vino, murió y resucitó por nuestros pecados. Él cumplió la profecía de Daniel. Isaías dijo que el niño que nacería reinaría «desde ahora y para siempre». Ésta sería otra profecía falsa si no hubiera ocurrido como fue predicha, si Cristo no estuviera sobre su trono todavía.
La idea de un reino pospuesto es solamente posible si no se interpreta a Daniel o a Isaías literalmente. La creencia en un reino pospuesto viene por interpretar el rechazo y crucifixión de Cristo como un intento fallido de establecer el reino. La realidad es que la crucifixión es necesaria para establecer el reino. Al igual que los judíos no entendieron la naturaleza del reino, creo que los que enseñan que habrá un reino pospuesto no entienden la naturaleza verdadera del reino de Dios.
Antes de dejar la enseñanza de Daniel, quiero mencionar que la idea de siete años de tribulación viene por trasladar el septuagésimo <<siete>> de Daniel al tiempo del rapto. Si damos por hecho que es incorrecto parar el reloj después de sesenta y nueve <<sietes>> y comenzarlo de nuevo después de más de dos mil años para el último <<siete>>, no hay enseñanza alguna de que la tribulación será de siete años.
Daniel 12 habla de «un período de angustia, como no lo ha habido jamás desde que las naciones existen», pero no dice que sea de siete años. Daniel 12:2 habla de la resurrección y del juicio. Parece que va a seguir inmediatamente después del tiempo de angustia, pero debemos tener cuidado porque los profetas del Antiguo Testamento no identifican el tiempo y en un momento hablan de cosas identificadas con la primera venida del Mesías y en otro momento cosas en cuanto al fin del mundo. El tiempo de angustia puede referirse al tiempo que Jesús profetizó acerca de la destrucción de Jerusalén o puede ser del fin del mundo. Realmente no hay manera de tener certeza.
En Mateo 24:21 Jesús dijo acerca del tiempo de la destrucción de Jerusalén y el templo que «habrá una gran tribulación, como no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá jamás». Jesús tampoco dijo que la tribulación sería de siete años y esta tribulación no sería al fin del mundo ni con su venida.
Enseñanzas Básicas de Nuestra Fe – Estudios por el profesor Delmar IntVeld
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