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Una interpretación literal de varios pasajes del Nuevo Testamento.

23/03/2026 por Adrian Castillo 1 Comment

Interpretando la Profecía Bíblica
Capítulo 8: Una interpretación literal de varios pasajes del Nuevo Testamento.
Estudios por el profesor   Delmar IntVeld

Una interpretación literal de varios pasajes del Nuevo Testamento

Mateo 24 se debe comparar siempre con Marcos 13 y Lucas 21, porque tocan el mismo incidente cuando Jesús habla a sus discípulos al salir del templo. Los discípulos se maravillaron de la belleza del templo. Jesús dijo que no quedaría piedra sobre piedra. Los discípulos hicieron tres preguntas:

 

Mateo 24:3 Mas tarde estaba Jesús sentado en el monte de los Olivos, cuando llegaron los discípulos y le preguntaron en privado:
  — ¿(1) Cuándo sucederá eso, y (2) cuál será la señal de tu venida (parousia) y (3) del fin del mundo?

Marcos 13:4 —Dinos, ¿cuándo sucederá eso? ¿Y cuál será la señal de que todo está a punto de cumplirse?

Lucas 21:7 —Maestro —le peguntaron—, ¿cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de que está a punto de suceder?

 

Solamente Mateo incluye la venida y el fin del mundo en las preguntas que hicieron a Jesús. Sin embargo, los tres evangelios hablan de su venida. Las variaciones pequeñas en los tres relatos no implican que tengan errores, sino que cada relato tiene detalles particulares que los otros no tienen. No tenían equipo electrónico para grabar lo que Jesús dijo ni una copia impresa de las palabras exactas que él utilizó. Probablemente Jesús dijo más palabras de las que están preservadas para nosotros en los manuscritos del Nuevo Testamento.

La dificultad que todos los que desean interpretar el mensaje de Jesús enfrentan es determinar cuál pregunta Jesús está contestando. ¿Estaba contestando una pregunta acerca de la destrucción de Jerusalén, de su venida o del fin del mundo? Cuando Jesús habló a sus discípulos, habló de cosas futuras para ellos. Para nosotros, algunas de las cosas ya están en el pasado y algunas cosas quedan para el futuro. El error que muchos hacen es poner todas las cosas para el futuro o poner todas las cosas en el pasado.

En los versículos cuatro a ocho, Jesús habla de aquellos que vendrían diciendo «Yo soy el Cristo»; habla de guerras, hambre, terremotos y dice que todo esto será apenas el comienzo de los dolores. No hay duda de que hablaba a los discípulos de cosas que ellos experimentarían.

En el versículo nueve Jesús habla de la persecución que encontrarían. Muchos de los discípulos sufrieron la muerte de martirio. Continúa en el versículo diez hablando de los que se apartarían de la fe y de que surgirían aun más falsos profetas. No indica nada del tiempo de estas cosas, pero implica un tiempo más allá del futuro inmediato. Jesús habla del aumento de la maldad y que el amor de muchos se enfriará. El evangelio del reino se predicará en todo el mundo y entonces vendrá el fin. Todavía se predica el evangelio y todavía no ha llegado el fin.

El versículo quince hace referencia específicamente a algo a lo que Marcos también se refiere: «el horrible sacrilegio» del que habló el profeta Daniel. Cuando esto sucediera, los que estuvieran en Judea deberían huir a las montañas. Sería un tiempo terrible para las que estuvieran embarazadas, etc. Lucas dice: «Ahora bien, cuando vean a Jerusalén rodeada de ejércitos, sepan que su desolación ya está cerca».

Entonces Lucas utiliza las mismas expresiones acerca de los que estarían en Judea y las mujeres embarazadas. El relato de Lucas aclara más que la persecución y la tribulación tienen que ver con la destrucción de Jerusalén que ocurrió en el año 70 d.C. Los gentiles pisotearán a Jerusalén, hasta que se cumplan los tiempos señalados para ellos. Mateo dice: «Habrá una gran tribulación, como no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá jamás».

 

Muchos hablan de la tribulación mencionada aquí como la gran tribulación durante el fin del mundo. Si habrá una tribulación al fin del mundo, sería una inferencia, no algo enseñado en este pasaje. Según Mateo y Marcos, el horrible sacrilegio habría pasado en el año 70 d.C. También. El tiempo para huir a las montañas sería cuando vieran el sacrilegio en el lugar santo.

El versículo veintitrés dice: «Entonces, si alguien les dice a ustedes: “¡Miren, aquí está el Cristo!” o “¡Allí está!”, no lo crean». Los preteristas dicen que el juicio sobre Jerusalén era la Segunda Venida. Esto no puede ser cierto porque mientras estuvieran pasando tal tribulación, no debían creer a tales falsos profetas. El juicio sobre Jerusalén, por consiguiente, no puede ser su venida. Los dispensacionalistas, yo creo, están equivocados al poner todo en el futuro. Cualquier tribulación que pueda haber en el futuro no es la que Jesús mencionó aquí. Jesús habló de la destrucción del templo y de Jerusalén, lo que pasó en el año 70 d.C.

Según el versículo veintisiete, la venida (parousia) sería como el relámpago, visible del oriente al occidente. Mateo dice en el versículo veintinueve: «Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el Hijo del Hombre aparecerá». Marcos dice: «Pero en aquellos días, después de esa tribulación, “se oscurecerá el sol y no brillará más la luna; las estrellas caerán del cielo y los cuerpos celestes serán sacudidos”. Verán entonces al Hijo del hombre venir (erchomai) en las nubes con gran poder y gloria». Lucas dice: «Los gentiles pisotearán a Jerusalén hasta que se cumplan los tiempos señalados para ellos», y entonces el Hijo del Hombre aparecerá. Aquí Lucas nos informa mejor. Los tiempos de los gentiles no se han cumplido todavía, así que «inmediatamente» es una oración profética intencionalmente vaga.

Dios no quiso revelar el tiempo de su venida. No quiso revelar que por lo menos 2,000 años pasarían antes de su retorno tanto como no quiso revelar a Eva que pasarían varios miles de años antes de que la descendencia de la mujer aplastara la cabeza de la serpiente (Génesis 3:15) o revelar a Abraham que alrededor de 2,000 años pasarían antes de que su «simiente», «Cristo», vendría para ser la bendición de todas las naciones (Gálatas 3:8, 9, 16).

Las expresiones en el versículo veintinueve acerca del sol que se oscurece y la luna que no brilla, etc., son de naturaleza apocalíptica. La referencia al Hijo del hombre viniendo (erchomai) sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria, algunos también la consideran hiperbólica, pero no creo que sea correcto pensar que se refiere a su venida a juzgar a Jerusalén. Esta venida es después de que la tribulación ha ocurrido. El mandar a los ángeles, el sonido de la trompeta y el reunir a los escogidos se utilizan también en otros pasajes y se refieren al fin del mundo. Por ejemplo, en la parábola del trigo y la mala hierba, estos crecen juntos hasta la cosecha del fin del mundo y los malvados son destruidos.

El versículo treinta y cuatro dice: «Les aseguro que no pasará esta generación hasta que todas estas cosas sucedan».

Es fácil y parece natural incluir la Segunda Venida en la frase: «todas estas cosas», pero todas estas cosas deben referirse a las cosas pertinentes a la destrucción del templo y de Jerusalén y no a la Segunda Venida porque es obvio que la Segunda Venida no ha ocurrido todavía. Muchos pasajes en las Escrituras enseñan claramente que en su venida la resurrección ocurrirá, el juicio, la destrucción de la tierra, la transformación de los creyentes en cuerpos nuevos glorificados y el nuevo cielo y la nueva tierra reemplazarán estos que hoy existen. Nada de esto ha ocurrido. Jesús no se equivocó en su enseñanza. Su venida no puede estar incluida en la frase «todas estas cosas». Tampoco debemos cambiar «esta generación» a alguna generación futura.

En cuanto a su venida, Jesús continúa en el versículo treinta y seis diciendo: «Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre». Jesús dice claramente que no se sabe el tiempo de su venida; no ha sido revelado. Cualquier grupo religioso o individuo que especula acerca del tiempo simplemente no toma en serio lo que Cristo mismo ha dicho. Ninguna persona debe especular, como si fuera posible saber el año o la generación en la cual vendrá.

Jesús compara su venida a los días de Noé. Las personas llevadas por el diluvio en los días de Noé fueron destruidas. En la misma manera, las personas que serán tomadas en la venida de Cristo serán destruidas, castigadas severamente y mandadas al lugar de castigo que reciben los hipócritas. Como Noé y su familia fueron dejados en la seguridad del Arca, salvados de la destrucción por el diluvio, así también los que tienen fe y están vigilando y listos para la venida de Cristo serán dejados, estarían a salvo, de la destrucción que vendrá sobre el mundo. Irán con el Señor. Será el fin de la vida en la tierra. La tierra será destruida.

Hay una indicación de demora en cuanto a su venida en el versículo cuarenta y ocho, donde un siervo malo potencial se dice a sí mismo: <<Mi señor se está demorando>>. Los versículos cincuenta y cincuenta y uno hablan claramente del juicio venidero para los que no están vigilando y despiertos. <<El día en que el siervo menos lo espere y a la hora menos pensada el señor volverá (heko). Lo castigará severamente y le impondrá la condena que reciben los hipócritas. Y habrá llanto y rechinar de dientes>>.

Cuando Cristo vuelva los malvados no continuarán en la tierra para experimentar la gran tribulación o un milenio. Los malvados serán destruidos e irán a su destino eterno. Esa es la interpretación literal de lo que Jesús enseñó en este pasaje.

 

Mateo 25:1-46 (La Segunda Venida, el juicio)

PARÁBOLA DE LAS DIEZ JÓVENES

  1 <<El reino de los cielos será entonces como diez jóvenes solteras que tomaron sus lámparas y salieron a recibir al novio. 2 Cinco de ellas eran insensatas y cinco prudentes. 3 Las insensatas llevaron sus lámparas, pero no se abastecieron de aceite. 4 En cambio, las prudentes llevaron vasijas de aceite junto con sus lámparas. 5 Y como el novio tardaba en llegar, a todas les dio sueño y se durmieron. 6 A medianoche se oyó un grito: “¡Ahí viene el novio! ¡Salgan a recibirlo!” 7 Entonces todas las jóvenes se despertaron y se pusieron a preparar sus lámparas. 8 Las insensatas dijeron a las prudentes: “Dennos un poco de su aceite porque nuestras lámparas se están apagando.” 9 “No —respondieron éstas—, porque así no va a alcanzar ni para nosotras ni para ustedes. Es mejor que vayan a los que venden aceite, y compren para ustedes mismas.” 10 Pero mientras iban a comprar el aceite llegó el novio, y las jóvenes que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas. Y se cerró la puerta. 11 Después llegaron también las otras. “¡Señor! ¡Señor! —suplicaban—, ¡Ábrenos la puerta!” 12 “No, no las conozco!”, respondió él.

  13 >>Por tanto —agregó Jesús—, manténganse despiertos porque no saben ni el día ni la hora.

PARÁBOLA DE LAS MONEDAS DE ORO

  14 >>El reino de los cielos será también como un hombre que, al emprender un viaje, llamó a sus siervos y les encargó sus bienes. 15 A uno le dio cinco mil monedas de oro, a otro dos mil y a otro sólo mil, a cada uno según su capacidad. Luego se fue de viaje. 16 El que había recibido las cinco mil fue en seguida y negoció con ellas y ganó otras cinco mil. 17 Así mismo, el que recibió dos mil ganó otras dos mil. 18 Pero el que había recibido mil fue, cavó un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.

  19 Después de mucho tiempo volvió el señor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos. 20 El que había recibido las cinco mil monedas llegó con las otras cinco mil. “Señor —dijo—, usted me encargó cinco mil monedas. Mire, he ganado otras cinco mil.” 21 Su señor le respondió: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!” 22 Llegó también el que recibió dos mil monedas. “Señor —informó—, usted me encargó de dos mil monedas. Mire, he ganado otras dos mil.” 23 Su señor le respondió: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! Has sido fiel en lo poco; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!”

  24 >>Después llegó el que había recibido sólo mil monedas. “Señor —explicó—, yo sabía que usted es un hombre duro, que cosecha donde no ha sembrado y recoge donde no ha esparcido. 25 Así que tuve miedo, y fui y escondí su dinero en la tierra. Mire, aquí tiene lo que es suyo.” 26 Pero su señor le contestó: “¡Siervo malo y perezoso! ¿Así que sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido? 27 Pues debías haber depositado mi dinero en el banco, para que a mi regreso lo hubiera recibido con intereses.”

  28 >>“Quítenle las mil monedas y dénsela al que tiene las diez mil. 29 Porque a todo el que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia. Al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. 30 Y a ese siervo inútil échenlo afuera, a la oscuridad, donde habrá llanto y rechinar de dientes.”

LAS OVEJAS Y LAS CABRAS

  31 >>Cuando el Hijo del hombre venga (erchomai) en su gloria, con todos sus ángeles, se sentará en su trono glorioso. 32 Todas las naciones se reunirán delante de él, y él separará a unos de otros, como separa el pastor las ovejas de las cabras. 33 Pondrá las ovejas a su derecha, y las cabras a su izquierda.

  34 >>Entonces dirá el Rey a los que estén a su derecha: “Vengan ustedes, a quienes mi Padre ha bendecido; reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. 35 Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; 36 necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron.” 37 Y le contestarán los justos: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos como forastero y te dimos alojamiento, o necesitado de ropa y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos?” 40 El Rey les responderá: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí.”

  41 >>Luego dirá a los que estén a su izquierda: “Apártense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. 42 Porque tuve hambre, y ustedes no me dieron nada de comer; tuve sed, y no me dieron nada de beber; 43 fui forastero, y no me dieron alojamiento; necesité ropa, y no me vistieron; estuve enfermo y en la cárcel, y no me atendieron.” 44 Ellos también contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, o como forastero, o necesitado de ropa, o enfermo, o en la cárcel, y no te ayudamos?” 45 Él les responderá: “Les aseguro que todo lo que no hicieron por el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron por mí.”

  46 >>Aquellos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna>>.

 

La parábola de las diez jóvenes (versículos 1-13) nos enseña que debemos estar listos porque no sabemos cuándo volverá Jesús. Cuando aparezca el novio no habrá tiempo de prepararse. También nos enseña que habrá demora. El novio tardaba en llegar.

La parábola de las monedas de oro (versículos 14-30) nos enseña que debemos utilizar los dones que Dios nos dio hasta que Jesús vuelva para que al rendir cuentas podamos dar un informe favorable y recibir recompensa en lugar de ser condenados. Somos mayordomos de nuestro tiempo, nuestras habilidades y nuestras posesiones. En la parábola, el señor volvió después de mucho tiempo. Otra vez, esto nos enseña que no debemos esperar la venida inmediatamente. El siervo infiel, que no hace nada por su señor, será condenado.

Tenemos enseñanza clara e importante en los versículos 31-46 que con frecuencia llamamos el juicio de las ovejas y las cabras. El versículo treinta y uno dice: <<Cuando el Hijo del hombre venga (erchomai) en su gloria, con todos sus ángeles, se sentará en su trono glorioso>>. Ésta es una referencia clara a la Segunda Venida. Lo que sigue es un juicio de la gente de todas las naciones. Están separados en dos categorías: los que <<mi Padre ha bendecido>> y los que son <<malditos>>. Los malditos van al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles y los justos a la vida eterna.

 

Todos están presentes en este juicio. Los cristianos no son juzgados separadamente, mil años antes que los no creyentes. Este pasaje no enseña que Jesús establecerá su reino y el milenio comenzará. No habrá nadie para un milenio, ni de los justos ni de los malvados. Todos van a uno de dos lugares: el castigo eterno o la vida eterna. Repito: si aceptamos literalmente lo que el pasaje dice, no podemos añadir un milenio después del retorno de Cristo.

 

Lucas 17:20-37 (La Segunda Venida)

  20 Los fariseos le preguntaron a Jesús cuándo iba a venir el reino de Dios, y él les respondió:
 —La venida del reino de Dios no se puede someter a cálculos. 21 No van a decir: “¡Mírenlo acá! ¡Mírenlo allá!” Dense cuenta de que el reino de Dios está entre ustedes.  22 A sus discípulos les dijo:

  —Llegará el tiempo en que ustedes anhelarán vivir siquiera uno de los días del Hijo del hombre, pero no podrán. 23 Les dirán: “¡Mírenlo allá! ¡Mírenlo acá!” No vayan; no los sigan. 24 Porque en su día el Hijo del hombre será como el relámpago que fulgura e ilumina el cielo de uno a otro extremo. 25 Pero antes él tiene que sufrir muchas coas y ser rechazado por esta generación.

  26 >>Tal como sucedió en tiempos de Noé, así también será cuando venga el Hijo del hombre. 27 Comían, bebían, y se casaban y daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y los destruyó a todos.

  28 >>Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían y bebían, compraban y vendían, sembraban y edificaban. 29 Pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió el cielo fuego y azufre y acabó con todos.

  30 >>Así será el día en que se manifieste (apokalupto) el Hijo del hombre. 31 En aquel día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas dentro de la casa, que no baje a buscarlas. Así mismo el que esté en el campo, que no regrese por lo que haya dejado atrás. 32 ¡Acuérdense de la esposa de Lot! 33 El que procure conservar su vida, la perderá; y el que la pierda, la conservará. 34 Les digo que en aquella noche estarán dos personas en una misma cama: una será llevada y la otra será dejada. 35 Dos mujeres estarán moliendo juntas: una será llevada y la otra será dejada.

  37 — ¿Dónde, Señor? —preguntaron.

  —Donde esté el cadáver, allí se reunirán los buitres —respondió él.

 

Este pasaje enseña que el reino de Dios está dentro de nosotros o entre nosotros y que la gente no puede observarlo físicamente. Es un reino espiritual. Dios ya ha levantado su reino. El reino crece mientras más y más gente deja que Él reine en sus vidas. El reino de Dios ya está aquí, viene y vendrá. La perfección de su reino espiritual se consumará cuando todos sus enemigos sean juzgados y castigados, entremos en nuestro estado eterno y Cristo entregue el reino al Padre.

El pasaje de arriba refuta la idea de que la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. marcó su venida para juzgar. Jesús dijo que los discípulos anhelarían ver su venida, pero no podrían. Su venida será visible como un relámpago. Por lo menos algunos de los discípulos vivían todavía cuando Jerusalén fue destruida. Si hubiera venido en ese entonces, estos habrían presenciado su venida, pero Jesús dijo: «No podrán».

 

I Corintios 11:25, 26 25 De la misma manera, después de cenar, tomó la copa y dijo: <<Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; hagan esto, cada vez que beban de ella, en memoria de mí.>> 26 Porque cada vez que comen este pan y beben de esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que él venga.

Tito 2:13 Mientras aguardamos la bendita esperanza, es decir, la gloriosa venida (epiphaneia) de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.

 

Si el Señor vino ya en el año 70 d.C., no sería necesario continuar proclamando la muerte del Señor. No tendríamos una bendita esperanza de su venida.

 

Juan 5:21-30 (La resurrección, el juicio)

21 Porque así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a quienes a él le place. 22 Además, el Padre no juzga a nadie, sino que todo juicio lo ha delegado en el Hijo, 23 para que todos honren al Hijo como lo honran a él. El que se niega a honrar al Hijo no honra al Padre que lo envió.

24 »Les aseguro que el que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna y no será juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida. 25 Les aseguro que ya viene la hora, y ha llegado ya, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán. 26 Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha concedido al Hijo el tener vida en sí mismo, 27 y le ha dado autoridad para juzgar, puesto que es el Hijo del hombre.

28 »No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz 29 y saldrán de allí. Los que han hecho el bien resucitarán para tener vida, pero los que han practicado el mal resucitarán para ser juzgados. 30 Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta; juzgo solo según lo que oigo y mi juicio es justo, pues no busco hacer mi propia voluntad, sino cumplir la voluntad del que me envió.

 

Este pasaje habla de la resurrección y del juicio. Jesús dice: <<viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz, y saldrán de allí. Los que han hecho el bien resucitarán para tener vida, pero los que han practicado el mal resucitarán para ser juzgados>>. Salir del sepulcro es la resurrección. Vivir o ser condenado es el juicio. Todos saldrán. Otros pasajes enseñan que la resurrección ocurre en la venida de Cristo. Aquí aprendemos que la resurrección es de los buenos y de los malos. Como en el juicio de las ovejas y las cabras, todos van a su destino eterno. No dice que Cristo establecerá un reino milenario. Agregar un milenio es negar la interpretación literal de lo que Jesús enseñó. Todos van a su destino eterno.

 

I Tesalonicenses 1:9-10 (La Segunda Venida, el juicio)
  9 Ellos mismos cuentan de lo bien que ustedes nos recibieron, y de cómo se convirtieron a Dios dejando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero, 10 y esperar del cielo a Jesús, su Hijo a quien resucitó, que nos libra del castigo venidero.

Este pasaje es muy breve, sin embargo, nos revela algo acerca de la Segunda Venida y el juicio. Los tesalonicenses se habían convertido a Dios y habían dejado los ídolos y esperaban la venida del cielo. Nuestra esperanza es el retorno de Cristo. El pasaje continúa diciendo que Jesús nos libra del castigo venidero. El castigo no es la gran tribulación de la cual los cristianos escaparán, sino el juicio sobre el cual enseña el apóstol Pablo en Romanos.

Romanos 2:5, 6 5 <<Pero por tu obstinación y por tu corazón empedernido sigues acumulando castigo contra ti mismo para el día de la ira, cuando Dios revelará su justo juicio, 6 cuando Dios pagará a cada uno según lo que merezcan sus obras>>.

I Tesalonicenses 4:13-18 (Segunda Venida)
13 Hermanos, no queremos que ignoren lo que va a pasar con los que ya han muerto, para que no se entristezcan como esos otros que no tienen esperanza. 14 ¿Acaso no creemos que Jesús murió y resucitó? Así también Dios resucitará con Jesús a los que han muerto en unión con él. 15 Conforme a lo dicho por el Señor, afirmamos que nosotros, los que estemos vivos y hayamos quedado hasta la venida (parousia) del Señor, de ninguna manera nos adelantaremos a los que hayan muerto. 16 El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados (harpazo) junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con el Señor para siempre. 18 Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras.

 

El propósito de este pasaje es consolar a los creyentes que se preocupaban por sus seres queridos que murieron antes de la Segunda Venida de Cristo. Pensaban que era importante no perder este evento. Este pasaje no enseña que los muertos en Cristo resucitarán antes que los malvados; simplemente dice que resucitarán antes que los creyentes que estén vivos sean arrebatados para encontrarse con el Señor en el aire. Todos los creyentes serán arrebatados juntos. No habrá ventaja ni desventaja de estar con vida o haber muerto.

La Iglesia es arrebatada (harpazo) para estar con el Señor en su venida (parousia) cuando la resurrección de los muertos ocurre. Esto no es un rapto del mundo mientras el mundo continúa. El pasaje no enseña que los malvados quedan en la tierra, que habrá un tiempo de tribulación, que el milenio comenzará, o que la tierra quedará. Tampoco es un rapto secreto de la Iglesia. Vendrá <<con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios>>.

Muchos justifican la enseñanza de un rapto antes de la Segunda Venida con la explicación de que Jesús debe venir primeramente <<por>> los santos para que pueda llegar posteriormente <<con>> los santos. También dicen que en el rapto Jesús en sí no llegará a la tierra. Como seremos arrebatados para “encontrarle en el aire”, el rapto no puede ser la Segunda Venida. Dicen que la Segunda Venida será siete años después cuando haya terminado la tribulación. Hay dos cosas que debemos tomar en cuenta. Primero, el versículo catorce dice que <<traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él>>, (Reina Valera 1960). Así que su venida <<con>> los santos se refiere a los que han muerto y están en el cielo con el Señor. Viene <<por>> los santos que estarán viviendo en la tierra al tiempo de su venida. Así que no es necesario creer que Jesús tiene que venir primero <<por>> los santos para poder venir luego <<con>> sus santos. Él viene <<con>> santos y <<por>> santos al mismo tiempo. Segundo, el versículo quince utiliza la palabra parousia (venida) en este contexto de su venida en la cual somos <<arrebatados>> para encontrar al Señor en el aire. Si la Biblia llama a esto su venida, no debemos decir que no es su venida. Si se entiende este pasaje literalmente, hay que aceptar que se trata de su Segunda Venida. Si no, fuese necesario tener una tercera venida porque al rapto se lo llama su venida. La Biblia nunca habla de una tercera venida. Parousia se utiliza indistintamente con todas las palabras griegas excepto optomai. Así que no podemos identificar el rapto como la parousia y su Segunda Venida por otra palabra griega. Parousia se usa con otras palabras griegas que se refieren a su venida. Después de comparar todas las Escrituras utilizadas con la Segunda Venida se puede ver que nunca hay una indicación de dos eventos separados.

Se cree que la idea de un rapto antes de la Segunda Venida tuvo su origen en la enseñanza de John Nelson Darby. Dr. Clarence B. Bass cita a Daniel P. Fuller, quien dice:

Darby pretendió que esta doctrina (del rapto) le vino a él por medio de una nueva visión en las Escrituras: << Es este pasaje (II Tesalonicenses 2:1, 2) que hace veinte años [es decir, veinte años antes de 1850 cuando lo escribió] me hizo comprender que el Rapto de los santos sucede antes —tal vez un tiempo considerablemente antes— del Día del Señor [es decir, antes del juicio de los vivos].[1]

Dr. Clarence B. Bass sigue diciendo:

Si esta interpretación se originó con Darby o no, no es realmente importante. Lo importante es que él la integró a un modelo básico de interpretación y la sistematizó en una doctrina profética que promulgó. Puede ser que no la originó, pero seguramente la introdujo en la corriente principal de interpretación profética.[2]

Así que este pasaje enseña claramente que en la venida de Cristo habrá una resurrección de los muertos y entonces los resucitados junto con los creyentes vivientes serán arrebatados para estar con el Señor. No enseña que se trata de un evento previo a una tercera venida.

 

I Tesalonicenses 5:1-6, 23 (La Segunda Venida)
  1 Ahora bien, hermanos, ustedes no necesitan que se les escriba acerca de tiempos y fechas, 2 porque ya saben que el día del Señor (hêmera tou kuriou) llegará como ladrón en la noche. 3 Cuando estén diciendo: «Paz y seguridad», vendrá de improviso sobre ellos la destrucción, como llegan a la mujer encinta los dolores de parto. De ninguna manera podrán escapar.

  4 Ustedes, en cambio, hermanos, no están en la oscuridad para que ese día (hêmera) los sorprenda como un ladrón. 5 Todos ustedes son hijos de la luz y del día. No somos de la noche ni de la oscuridad. 6 No debemos, pues, dormirnos como los demás, sino mantenernos alerta y en nuestro sano juicio.

  23 Que Dios mismo, el Dios de paz, los santifique por completo, y conserve todo su ser —espíritu, alma y cuerpo— irreprochable para la venida (parousia) de nuestro Señor Jesucristo.

 

Cuando se escribió la Biblia, no existían capítulos ni versículos. El tema de Pablo no cambia en el capítulo siguiente. Pablo está escribiendo en el capítulo cuatro, donde utilizó (parousia) y continúa en el capítulo cinco, diciendo que ellos no necesitan instrucciones acerca de tiempos y fechas porque ese día vendrá como ladrón. Aquí se refiere a la venida como el día del Señor (hêmera tou kuriou). Ese día (hêmera) no tiene por qué sorprender a los creyentes que no están en la oscuridad.

El deseo de Pablo es que Dios los santifique para que puedan ser irreprochables «para la venida» (parousia) de nuestro Señor Jesucristo». Esta venida será una sorpresa para los no creyentes, pero no una sorpresa para los creyentes. Si el día del Señor (hêmera tou kuriou) debe ocurrir siete años después del rapto, y si los cristianos ya habrían salido en el rapto, no tendría sentido hablar de si sería una sorpresa o no para ellos. No estarían en la tierra.

 

II Tesalonicenses 1:7b-10 (La Segunda Venida, el juicio)
  7b Esto sucederá cuando el Señor Jesús se manifieste (apokalupsis) desde el cielo entre llamas de fuego, con sus poderosos ángeles, 8 para castigar a los que no conocen a Dios ni obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesús. 9 Ellos sufrirán el castigo de la destrucción eterna, lejos de la presencia del Señor y de la majestad de su poder, 10 el día (hêmera) en que venga (erchomai) para ser glorificado por medio de sus santos y admirado por todos los que hayan creído, entre los cuales están ustedes porque creyeron el testimonio que les dimos.

 

En la segunda carta a los Tesalonicenses Pablo vuelve al tema de la venida otra vez. Aquí utiliza la palabra se manifieste (apokalupsis). No debemos cometer el error de creer que la manifestación (apokalupsis) es otra venida diferente que la parousia. Parousia, apokalupsis y erchomai se utilizan cuando se habla de la venida y de su venida con sus ángeles.

Lo que es importante notar es que cuando venga castigará a los que no conocen a Dios con el castigo de la destrucción eterna el mismo día en que venga para ser glorificado por medio de sus santos.

Vemos claramente por medio de Juan 5:21-30, Mateo 25:31-46 y II Tesalonicenses 1:7-10 que en la venida, todos resucitan de los muertos, son juzgados y van a su destino eterno. La cita anterior de San Justino, mártir, armoniza perfectamente con estas Escrituras. Note que estoy interpretando literalmente lo que está escrito. No sería posible tener un milenio después de su venida porque los no creyentes van a su destrucción eterna y los creyentes son glorificados.

 

II Tesalonicenses 2:1-10 (La Segunda Venida)
1 Ahora bien, hermanos, en cuanto a la venida (parousia) de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con él, les pedimos que 2 no pierdan la cabeza ni se alarmen por ciertas profecías, ni por mensajes orales o escritos supuestamente nuestros, que digan: «¡Ya llegó el día del Señor» (hêmera tou kuriou)! 3 No se dejen engañar de ninguna manera, porque primero tiene que llegar la rebelión contra Dios y manifestarse el hombre de maldad, el destructor por naturaleza. 4 Este se opone y se levanta contra todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de adoración, hasta el punto de adueñarse del templo de Dios y pretender ser Dios.

  5 ¿No recuerdan que ya les hablaba de esto cuando estaba con ustedes? 6 Bien saben que hay algo que detiene a este hombre, a fin de que él se manifieste a su debido tiempo. 7 Es cierto que el misterio de la maldad ya está ejerciendo su poder; pero falta que sea quitado de en medio el que ahora lo detiene. 8 Entonces se manifestará aquel malvado, a quien el Señor Jesús derrocará con un soplo de su boca y destruirá con el esplendor (epiphaneia) de su venida (parousia). 9 El malvado vendrá, por obra de Satanás, con toda clase de milagros, señales y prodigios falsos. 10 Con toda perversidad engañará a los que se pierden por haberse negado a amar la verdad y así ser salvos.

 

Este pasaje parece decir las cosas claramente y, sin embargo, en otro sentido es uno de los pasajes más difíciles en la Biblia. Habla de la venida (parousia) y de nuestra reunión con él y del hombre de maldad, quien se manifestará antes de la venida.

La dificultad radica en que dice que el hombre de maldad se adueñará del templo de Dios y pretenderá ser Dios. No hay templo en Jerusalén ahora. Si se debe entender el pasaje literalmente, el Señor no podría regresar ahora porque el templo tendría que ser reconstruido primero, y entonces el hombre de maldad podría manifestarse. Tal interpretación significaría que no hay necesidad de vigilar o estar listo porque sabríamos que no puede volver ahora.

Una interpretación literal del hombre de maldad que se adueña del templo de Dios representa igualmente un problema para los dispensacionalistas porque la venida se asocia con nuestra reunión con Jesús. El pasaje no dice nada de nuestra reunión siete años antes. Él viene después de la manifestación del hombre de maldad, y viene para reunirnos con él.

Si tal hombre de maldad apareció en el primer siglo antes de la destrucción del templo, tendríamos que entender la frase «a quien el Señor Jesús derrocará con el soplo de su boca y destruirá con el esplendor (epiphaneia) de su venida (parousia)» en una manera no literal porque Cristo no ha vuelto todavía.

 

Si el hombre de maldad fue destruido en el año 70 d.C. junto con la destrucción del templo, eso puede apoyar la interpretación preterista de que Cristo volvió en el año 70 d.C. Pero tal interpretación no explica correctamente a la frase «nuestra reunión con él». Eso no ocurrió en aquel tiempo; tampoco ocurrió la resurrección ni el juicio ni los demás acontecimientos asociados con la Segunda Venida de Cristo.

Así que es más probable que la expresión «se adueñó del templo de Dios» es lenguaje metafórico, utilizado para describir que el hombre de maldad trataría de usurpar la autoridad de Dios.

Por supuesto, no fue difícil para los lectores originales porque Pablo escribe que había explicado todo esto cuando había estado con ellos. Así que los lectores también conocían lo que él quiso decir cuando dijo: «Hay algo que detiene a este hombre» y «falta que sea quitado de en medio el que ahora lo detiene». Nosotros no sabemos a quién se refería Pablo y no debemos especular. Necesitamos enfocarnos en Cristo, quien saldrá victorioso, y no en el hombre de maldad, quien está destinado a la destrucción.

 

II Pedro 3:3-13 (El juicio, la Segunda Venida, el cielo)
  3 Ante todo, deben saber que en los últimos días vendrá gente burlona que, siguiendo sus malos deseos, se mofará: 4 «¿Qué hubo de esa promesa de su venida (parousia)? Nuestros padres murieron, y nada ha cambiado desde el principio de la creación.» 5 Pero intencionalmente olvidan que desde tiempos antiguos, por la palabra de Dios, existía el cielo y también la tierra, que surgió del agua y mediante el agua. 6 Por la palabra y el agua, el mundo de aquel entonces pereció inundado. 7 Y ahora, por esa misma palabra, el cielo y la tierra están guardados para el fuego, reservados para el día del juicio y de la destrucción de los impíos.

  8 Pero no olviden, queridos hermanos, que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. 9 El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan.

  10 Pero el día del Señor (hêmera tou kuriou) vendrá como un ladrón. En aquel día los cielos desaparecerán con un estruendo espantoso, los elementos serán destruidos por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella, será quemada.

11 Ya que todo será destruido de esa manera, ¿no deberían vivir ustedes como Dios manda, siguiendo una conducta intachable. 12 ¿y esperando ansiosamente la venida (parousia) del día de Dios (hêmera)? Ese día los cielos serán destruidos por el fuego, y los elementos se derretirán con el calor de las llamas. 13 Pero, según su promesa, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, en los que habite la justicia.

 

Es claro que Pedro habla acerca de la Segunda Venida de Cristo. Él utiliza dos palabras griegas, parousia y hêmera tou kuriou, indistintamente para referirse a la venida y el juicio que viene con ella, de quemar la tierra. La gente se burlará porque no toma en cuenta que Dios cumplió su palabra cuando destruyó la tierra por agua.

La espera, larga para nosotros, no es larga para Dios porque para Dios un día es como mil años. Esto implica que mucho tiempo puede pasarse antes de su venida. Cuando el día llega, será como ladrón para los que no están preparados y la tierra será destruida por fuego.

La destrucción de la tierra por fuego coincide con «el día del juicio y la destrucción de los impíos». Se nos ruega que vivamos como Dios manda, con una conducta intachable y esperando ansiosamente la venida del día de Dios. Este pasaje ubica al juicio en el tiempo de su venida y no sería una súplica lógica que vivamos una vida santa si los cristianos fueran a ser arrebatados siete años antes. Debemos vivir una vida santa en vista del juicio y la destrucción de la tierra, no el rapto.

Esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva. No se menciona el establecimiento de un reino milenario.

 

Apocalipsis 20:1-15 (Los mil años, El juicio)
  1 Vi además a un ángel que bajaba del cielo con la llave del abismo y una gran cadena en la mano. 2 Sujetó al dragón, a aquella serpiente antigua que es el diablo y Satanás, y lo encadenó por mil años. 3 Lo arrojó al abismo, lo encerró y tapó la salida para que no engañara más a las naciones, hasta que se cumplieran los mil años. Después habrá de ser soltado por algún tiempo.

  4 Entonces vi tronos donde se sentaron los que recibieron autoridad para juzgar. Vi también las almas de los que habían sido decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios. No habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni se habían dejado poner su marca en la frente ni en la mano. Volvieron a vivir y reinaron con Cristo mil años. 5 Ésta es la primera resurrección; los demás muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron los mil años. 6 Dichosos y santos los que tienen parte en la primera resurrección. La segunda muerte no tiene poder sobre ellos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

  7 Cuando se cumplan los mil años, Satanás será liberado de su prisión, 8 y saldrá para engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra —a Gog y a Magog—, a fin de reunirlas para la batalla. Su número será como el de las arenas del mar. 9 Marcharán a lo largo y a lo ancho de la tierra, y rodearán el campamento del pueblo de Dios, la ciudad que él ama. Pero caerá fuego del cielo y los consumirá por completo. 10 El diablo, que los había engañado, será arrojado al lago de fuego y azufre, donde también habrán sido arrojados la bestia y el falso profeta. Allí serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

  11 Luego vi un gran trono blanco y a alguien que estaba sentado en él. De su presencia huyeron la tierra y el cielo, sin dejar rastro alguno. 12 Vi también a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono. Se abrieron unos libros, y luego otro, que es el libro de la vida. Los muertos fueron juzgados según lo que habían hecho, conforme a lo que estaba escrito en los libros. 13 El mar devolvió sus muertos; la muerte y el infierno devolvieron los suyos; y cada uno fue juzgado según lo que había hecho. 14 La muerte y el infierno[3] fueron arrojados al lago de fuego. Este lago de fuego es la muerte segunda. 15 Aquel cuyo nombre no estaba escrito en el libro de la vida era arrojado al lago de fuego.

 

Examinaremos la clase de literatura conocida como literatura apocalíptica, la estructura del libro, la frase mil años, (de la cual viene la idea del milenio), el encadenamiento de Satanás y las frases <<la primera resurrección>> y <<la segunda muerte>>, para comprender lo que el pasaje nos enseña.

 

El libro de Apocalipsis es literatura apocalíptica y llena de simbolismo.

Hay rollos, cuatro seres vivientes en forma de león, toro, hombre y águila, cada uno con alas. Hay ancianos, un cordero, sellos, trompetas, un dragón de color rojo con siete cabezas y diez cuernos y una diadema en cada cabeza. Hay una bestia con diez cuernos y siete cabezas, y en cada cuerno tiene una diadema. La bestia parece un leopardo, pero tiene patas como de oso y fauces como de león. Hay otra bestia con cuernos semejante a un cordero, pero habla como dragón.

Hay plagas, una mujer prostituta montada en una bestia escarlata cubierta de nombres blasfemos contra Dios, un caballo blanco y un ángel con una gran cadena en la mano quien encadena a Satanás por mil años.

Obviamente, no se puede abordar el libro de Apocalipsis sin tomar en cuenta que los símbolos abundan. Todos estos símbolos necesitan ser comprendidos a la luz de los pasajes claros. No debemos tomar algún símbolo dado y enseñar algo que contradiga los pasajes claros.

He leído el libro de Apocalipsis varias veces, así como varios comentarios. He enseñado el libro en clases lo mejor que he podido. Sin embargo, me siento muy limitado en cuanto al entendimiento de los símbolos utilizados en él.

 

Las personas que son muy dogmáticas son con frecuencia aquellas cuyas conclusiones contradicen los pasajes claros. Me gustaría dar una interpretación posible que no contradice los pasajes claros. Quisiera enfatizar que no puedo escribir con la misma confianza acerca de estos símbolos como lo he hecho con los puntos anteriores.

 

La estructura del libro.

Cada una de las siete secciones paralelas comienza con la primera venida de Cristo y describe los eventos entre la primera y Segunda Venida de Cristo extendiéndose hacia la eternidad.

En la interpretación premilenaria, la última sección se trata en forma diferente. Los que sostienen la interpretación premilenaria dicen que la última sección comienza con la Segunda Venida de Cristo seguida por el milenio. Yo creo que el encadenamiento de Satanás y el período de los mil años también comienzan con la primera venida de Cristo. El encadenamiento de Satanás no es literalmente con una cadena. Los mil años son un período de tiempo simbólico cuando el poder de Satanás es limitado durante la época completa de la Iglesia, entre la ascensión de Cristo y su Segunda Venida.

Apocalipsis 20 habla acerca del encadenamiento de Satanás. ¿Puede decir honestamente que encuentra en este capítulo una referencia a la Segunda Venida de Cristo para establecer un reino y reinar en la tierra? El pasaje dice que un ángel baja del cielo para encadenar a Satanás a fin de que no engañe a las naciones y después de mil años lo suelta de nuevo.

La visión del apóstol Juan sucede en el cielo. «Vio tronos, los que tenían autoridad para juzgar y las almas de los que habían sido decapitados y reinaron con Cristo ».

 

Cristo encadena a Satanás.

Miraremos más de cerca lo que significa el encadenamiento de Satanás en Apocalipsis 20. ¿Qué significado tiene que Satanás estuviera encadenado? Hay varias referencias bíblicas que pueden ayudarnos a llegar a una conclusión.

 

Lucas 10:18, 19 18 —Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo —respondió él—, 19 Sí, les he dado autoridad a ustedes para pisotear serpientes y escorpiones y vencer todo el poder del enemigo; nada les podrá hacer daño.

Lucas 11:18-22 18 «Por tanto, si Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo puede mantenerse en pie su reino? Lo pregunto porque ustedes dicen que yo expulso a los demonios por medio de Beelzebú. 19 Ahora bien, si yo expulso a los demonios por medio de Beelzebú, ¿los seguidores de ustedes por medio de quién los expulsan? Por eso ellos mismos los juzgarán a ustedes. 20 Pero si expulso a los demonios con el poder de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el reino de Dios. »

  21Cuando un hombre fuerte y bien armado cuida su hacienda, sus bienes están seguros. 22 Pero si lo ataca otro más fuerte que él y lo vence, le quita las armas en que confiaba y reparte el botín.

Mateo 12:24-29 24 Pero al oírlo los fariseos, dijeron: «Éste no expulsa a los demonios sino por medio de Beelzebú, príncipe de los demonios».

  25 Jesús conocía sus pensamientos, y les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo quedará asolado, y toda ciudad o familia dividida contra sí misma no se mantendrá en pie. 26 Si Satanás expulsa a Satanás, está dividido contra sí mismo. ¿Cómo puede, entonces, mantenerse en pie su reino? 27 Ahora bien, si yo expulso a los demonios por medio de Beelzebú, ¿los seguidores de ustedes por medio de quién los expulsan? Por eso ellos mismos los juzgarán a ustedes. 28 En cambio, si expulso a los demonios por medio del Espíritu de Dios, eso significa que el reino de Dios ha llegado a ustedes»

  29 «¿O cómo puede entrar alguien en la casa de un hombre fuerte y arrebatarle sus bienes, a menos que primero lo ate? Sólo entonces podrá robar su casa».

 

Creo que estos pasajes indican que Cristo es más fuerte que Satanás y él es quien lo ata y le quita la armadura. El reino de Dios ha llegado. Cristo vio a Satanás caer. Cristo echó fuera a los demonios. Cristo les dio el poder a sus discípulos y a la Iglesia para hacer lo mismo. La obra de Cristo en la cruz le dio el golpe en la cabeza a Satanás que fue profetizado en Génesis 3:15.

El poder de Cristo limita a Satanás. La Iglesia prevalecerá contra las puertas del infierno porque Cristo venció a Satanás. Satanás está encadenado, limitado. Él no puede parar el avance de la Iglesia. La Iglesia no pudiera ir adelante si Satanás pudiera usar todo su poder, pero él es, ahora mismo, un adversario derrotado.

No debemos pensar en una cadena literal y que Satanás no tiene ningún poder. Encadenar es limitar su poder. Un hombre es ligado a su esposa por los votos de matrimonio. Esto no significa que está limitado en su trabajo o muchas otras actividades. Un esclavo está ligado a su amo. Debe obedecer a su amo, pero es libre de hacer muchas cosas que no interfieran con su obligación ante su amo.

Satanás puede tentarnos todavía. Su poder está limitado en cuanto a que no puede engañar a las naciones. No puede parar a la Iglesia para que no lleve a cabo la Gran Comisión. No puede impedir que encontremos la salvación en Cristo.

Otros textos dan testimonio de lo limitado del poder de Satanás:

 

Colosenses 2:14b-15 14b Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz. 15 Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristo los humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal.

Juan 12:31 El juicio de este mundo ha llegado ya, y el príncipe de este mundo va a ser expulsado.

Hebreos 2:14, 15 14 Por tanto, ya que ellos son de carne y hueso, él también compartió esa naturaleza humana para anular, mediante la muerte, al que tiene el domino de la muerte —es decir, al diablo—, 15 y librar a todos los que por temor a la muerte estaban sometidos a esclavitud durante toda la vida.

 

Ahora no estamos sujetos al dominio de Satanás. Hemos sido librados de su esclavitud.

Antes de la Segunda Venida de Cristo, al final del período simbolizado por los mil años, Satanás será soltado de su prisión y se le permitirá engañar a las naciones. Pero caerá fuego del cielo y el diablo será arrojado al lago de fuego y azufre. En este punto de la revelación de Juan, él habla del juicio de todos los muertos.

Los otros pasajes claros hablan de que habrá fuego en la Segunda Venida de Cristo. Por consiguiente, se entiende que en la venida de Cristo, el diablo será arrojado al lago de fuego y azufre cuando todos sean juzgados y enviados a su destino eterno.

Ambos los postmilenialistas y los amilenalistas pongan la venida de Cristo después del período milenario.

 

Los postmilenialistas esperan mil años de paz antes de la venida de Cristo como resultado del éxito en la predicación del evangelio. Isaías 65:17-25 se interpreta como un pasaje milenario. El contexto de Isaías, sin embargo, habla de «un cielo nuevo y una tierra nueva» donde no se recuerdan más las cosas anteriores. No habrá más voces de llanto ni gritos de clamor. Es parecido a Apocalipsis 21, que describe el cielo nuevo y la tierra nueva. El lobo y el cordero pastarán juntos. En lugar de decir: «no habrá muerte», dice: «Nunca más habrá en ella niños que vivan pocos días». En lugar de decir: «vida eterna», dice: «construirán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán de su fruto». Es el lenguaje del Antiguo Testamento para describir el estado eterno. No es una descripción de un período de mil años.

La situación en el mundo ahora no apoya la idea de que el mundo mejorará cada vez más. Realmente, el mundo está empeorando. La Biblia tampoco apoya la idea de mejoramiento. El trigo y la mala hierba crecen juntos hasta el fin. No puede haber un milenio de paz con la mala hierba presente en el mundo.

Los amilenialistas ven el milenio en el contexto del libro de Apocalipsis. Las almas de los que habían sido decapitados reinan con Cristo en el cielo durante el tiempo en que Satanás tiene limitado su poder. Como la cadena y el abismo son símbolos, así también el período de mil años no es necesariamente algo literal. No se puede encadenar literalmente a un ángel porque los ángeles pueden aparecerse como hombres o ni ser visibles. El abismo es una profundidad que no se puede medir. Un día es como mil años para Dios. Los mil años simbolizan un período de tiempo, pero el contexto no exige que sea literal. No se menciona la venida de Cristo en el contexto. La idea se traslada al pasaje.

Si alguien insiste en un período literal de mil años después de la venida de Cristo, el único resultado es tener conflictos con las muchas escrituras que hemos examinado que no dan cabida a la idea de un período de tiempo después de su venida. Todos son resucitados, juzgados y van a su destino eterno y la tierra se quema.

 

Es importante analizar el uso de las palabras resurrección y muerte.

En Apocalipsis 20:1-15; 21:7, 8 está muy claro que la segunda muerte es el infierno. Se trata de una muerte espiritual, no una muerte física. La segunda muerte no tendrá poder sobre los que toman parte en la primera resurrección.

La primera resurrección es una resurrección espiritual. La Biblia habla de que estamos muertos espiritualmente por causa de nuestros pecados.

 

Efesios 2:1, 5 1 En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados.
  5 Nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados!

Apocalipsis 20:4 …Las almas de los que habían sido decapitados por causa del testimonio de Jesús… volvieron a vivir y reinaron con Cristo mil años.

 

Todos los creyentes son levantados de la muerte espiritual. Ésa sería la primera resurrección, una resurrección espiritual. Todas las almas que fueron decapitadas por causa de dar testimonio de Jesús fueron salvas. Tuvieron parte en la primera resurrección y no tendrán parte en el infierno, la segunda muerte. Ya reinan con Cristo en el cielo.

Los demás muertos no vuelven a vivir sino hasta que se cumplan los mil años. La segunda resurrección es una resurrección física (Hebreos 6:2; II Timoteo 2:18; Juan 5:27-29; Apocalipsis 20:13).

Hemos visto anteriormente que hay una sola resurrección de los justos y de los malos en la Segunda Venida de Cristo. Así que no es posible tener un milenio y luego la resurrección de los demás muertos, si éstos ya han resucitado de los muertos en la Segunda Venida de Cristo antes que comience el milenio.

 

La primera muerte es una muerte física.

Hebreos 9:27 Y así como está establecido que los seres humanos mueran una sola vez, y después venga el juicio.

 

Por supuesto, normalmente pensamos en morir físicamente una sola vez y en que tendremos una sola resurrección. Es posible, entonces, entender que Juan está hablando de la resurrección espiritual de los que habían sido decapitados y que éstos no van a la segunda muerte, que es el lago de fuego o el infierno. Los que no son creyentes y no han experimentado la resurrección espiritual irán al castigo eterno.

Cuando Cristo vino la primera vez, encadenó a Satanás y desarmó los poderes y autoridades cuando fue a la cruz. Los que han muerto como mártires, habiendo experimentado la primera resurrección, una resurrección o nacimiento espiritual, están reinando ahora con Cristo. Antes que Cristo vuelva, permitirá a Satanás tener una oportunidad más para engañar a las naciones, pero tanto el diablo como todos los que rechazan a Cristo serán mandados al lago de fuego, la segunda muerte, cuando Cristo vuelva.

Esta explicación del capítulo 20 es más plausible para mí que tratar de explicar cómo acomodar una enseñanza milenaria en todos los pasajes claros que ni la mencionan. ¿Cómo puede haber un milenio si la tierra se quema y todos son juzgados y mandados a su destino eterno en la Segunda Venida de Cristo?

El capítulo 20 habla de que Satanás es encadenado y que los santos que fueron decapitados reinan con Cristo, pero no enseña nada acerca de que Cristo reine en la tierra después de su Segunda Venida. La visión de Juan sucede en el cielo. Él dice:

 

Apocalipsis 20:4a, 6b, 7, 8a 4a Entonces vi tronos donde se sentaron los que recibieron autoridad para juzgar. Vi también las almas de los que habían sido decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios.

 

Son estas almas que:

6b serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

 

Entonces:

7 Cuando se cumplan los mil años, Satanás será liberado de su prisión, 8a y saldrá para engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra.

 

Así que todo en Apocalipsis 20 ocurre antes del retorno de Cristo porque en su venida él va a resucitar y juzgar a todos los muertos y éstos irán al lago de fuego, que es la segunda muerte, como su castigo eterno, o a la vida eterna, y la tierra será quemada. En este mismo pasaje el juicio viene después de los mil años.

Par mí, los que toman literalmente este pasaje simbólico de los mil años se enfrentan con el problema de reestructurar toda la Biblia para acomodar tal concepto. Por lo menos tendría que haber dos resurrecciones separadas y dos juicios porque los muertos en Cristo son resucitados y juzgados en su venida. Tendría que haber otra resurrección de los muertos malvados y un juicio al final del milenio. Un estudio cuidadoso de todos los pasajes acerca de la resurrección y del juicio favorece fuertemente la idea de una sola resurrección y un juicio.

 

Si mi interpretación de este símbolo de los mil años no es correcta, y puede que no lo sea, porque no tengo un don especial para interpretar símbolos, aun así necesitamos seguir las reglas correctas de la interpretación bíblica. No podemos construir nuestra doctrina del milenio sobre nuestra especulación del símbolo usado aquí y hacer a un lado todas las enseñanzas claras que están en el resto de la Biblia.

Me gustaría comentar algo sobre el libro de Apocalipsis en su totalidad. Aunque está lleno de símbolos y cosas que no comprendemos, no significa que no podamos comprender la enseñanza poderosa básica del libro.

El apóstol Juan recibe una visión de Dios. La primera parte se dirige a las siete iglesias de Asia Menor, las cuales son elogiadas por algunas cosas, pero reprendidas por otras y a las cuales también se les manda a arrepentirse o atenerse a las consecuencias. Debemos prestar atención a las advertencias hoy en día también. Dios quiere que seamos obedientes a él y que caminemos estrechamente con él en una relación de amor.

Más adelante vienen juicios y plagas sobre las naciones malvadas de la tierra. Si se escribió el libro antes de la destrucción de Jerusalén, pudiera ser que muchas cosas escritas se hayan cumplido cuando la ciudad fue destruida en el año 70 d.C. Si fue escrito después de la destrucción de Jerusalén, obviamente la interpretación acerca de las plagas y el juicio no se pueden referir a tal acontecimiento. En este momento no tenemos pruebas irrebatibles acerca de la fecha en la cual el libro de Apocalipsis fue escrito, así que, ¿no deberíamos ser cautelosos con nuestra interpretación de lo que leemos aquí?

Sin importar a lo que se refieran ciertas cosas, se nos da un mensaje importante: Cristo triunfa sobre la maldad. Los malvados van al castigo eterno y el propósito de Dios prevalece. Dios mora con los que le siguieron y él es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Ya no habrá más dolor, tristeza ni muerte. El libro tiene un mensaje poderoso que se entiende claramente. No obstante, hay muchos detalles para los cuales hay muchas interpretaciones dadas.

 

Pasajes breves acerca de la Segunda Venida.

 

Mateo 16:27, 28 27 —Porque el Hijo del hombre ha de venir (erchomai) en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces recompensará a cada persona según lo que haya hecho. 28 Les aseguro que algunos de los aquí presentes no sufrirán la muerte sin antes haber visto al Hijo del hombre llegar (erchomai) en su reino.

Marcos 9:1 Y añadió: —Les aseguro que algunos de los aquí presentes no sufrirán la muerte sin antes haber visto el reino de Dios llegar con poder.

 

A primera vista, parece que Mateo dice que Cristo vendría antes que algunos presentes murieran. No obstante, un vistazo más profundo revela que en el versículo 27, Cristo está hablando acerca de la Segunda Venida de Cristo, que es futura: «ha de venir». En el versículo 28, en el griego, se usa un participio perfecto activo para la palabra venida, que significa «una acción completada, ya sucedida» Así que el versículo 28 tal vez no se refiere a la Segunda Venida, sino a la venida del reino de Dios.

El pasaje paralelo en Marcos utiliza el término «reino de Dios», en lugar de «su reino». El reino de Dios es algo que definitivamente ha llegado ya. Con frecuencia, muchas personas piensan que Cristo ha de llegar en su reino en el futuro. Así que es importante ver que aquí se refiere a su reino como algo que ha venido con anterioridad.

Unos pocos días después, los discípulos vieron la gloria del poder del reino en la transfiguración. El poder y la gloria de su reino fueron manifestados en la crucifixión. Posteriormente, la resurrección demostró el poder del reino sobre la muerte. Y en el día de Pentecostés, el poder del reino se demostró sobre los corazones y las conciencias de la gente.

La próxima generación vio a Cristo llegar en poder y juicio sobre la nación judía y sobre la ciudad de Jerusalén. Cristo ha venido glorioso y para juzgar durante todos los siglos, pero tendrá la victoria final cuando aparezca sobre las nubes en su Segunda Venida. Su Segunda Venida es en persona y visible, completamente diferente de su venida en poder, gloria o juicio a lo largo de los siglos.

 

I Corintios 1:7, 8 7 De modo que no les falta ningún don espiritual mientras esperan con ansias que se manifieste (apokalupsis) nuestro Señor Jesucristo. 8 Él los mantendrá firmes hasta el fin, para que sean irreprochables en el día de nuestro Señor Jesucristo (hêmera tou kuriou).

 

En II Tesalonicenses 1:7-10, el apóstol Pablo utiliza la palabra «se manifieste (apokalupsis) con la venida de Cristo para castigar a los que no creen con la destrucción eterna. Aquí en 1 Corintios 1:7, 8 Pablo habla de los que esperan con ansias que se manifieste » (apokalupsis) nuestro Señor Jesucristo. Según los dispensacionalistas, los cristianos esperan con ansias el rapto para escaparse de la tribulación y la revelación sucede siete años después. Si los cristianos fueran a ser tomados en el rapto antes de la revelación, Pablo seguramente no diría que esperan con ansias la revelación. Habrían partido mucho antes de la revelación.

 

I Corintios 4:5 Por lo tanto, no juzguen nada antes de tiempo; esperen hasta que venga (erchomai) el Señor. Él sacará a la luz lo que está oculto en la oscuridad y pondrá al descubierto las intenciones de cada corazón. Entonces cada uno recibirá de Dios la alabanza que le corresponda.

 

Otra vez Pablo habla de esperar, pero en el contexto del juicio. Aquí se usa erchomai para su venida. Dios juzgará cuando venga. Él sacará a la luz lo que está oculto en la oscuridad y pondrá al descubierto las intenciones de cada corazón y dará la recompensa que le corresponda. No menciona el rapto.

 

I Corintios 5:5 Entreguen a este hombre a Satanás para destrucción de su naturaleza pecaminosa a fin de que su espíritu sea salvo en el día del Señor (hêmera tou kuriou).

 

La palabra griega hêmera día se usa en varios contextos de la Segunda Venida y el juicio que ese día traerá. El espíritu del hombre que había pecado y fue entregado a Satanás podría ser salvado.

 

I Corintios 11:26 Porque cada vez que comen este pan y beben de esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que él venga (erchomai).

 

Si el rapto es antes de la venida, ¿por qué diría «proclamar la muerte del Señor hasta que él venga (erchomai)»? Debe decir «proclamar la muerte del Señor hasta el rapto» si ese es el momento en que los cristianos salen de este mundo.

 

II Corintios 1:14 Así que como ya nos han comprendido en parte, que pueden sentirse orgullosos de nosotros como también nosotros nos sentiremos orgullosos de ustedes en el día del Señor Jesús (hêmera tou kuriou).

 

No hace referencia a sentirse orgullosos de ellos en el rapto, sino en el día del Señor Jesús (hêmera tou kuriou), lo que se refiere a su venida.

 

Filipenses 1:6, 9-11 6 Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús (hêmera tou kuriou).
9 Esto es lo que pido en oración: que el amor de ustedes abunde cada vez más en el conocimiento y en buen juicio, 10 para que disciernan lo que es mejor, y sean puros e irreprochables para el día de Cristo (hêmera tou kuriou), 11 llenos del fruto de justicia que se produce por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.

 

Recuerde que en la sección de las palabras griegas vimos que hêmera se usa con parousia, erchomai, heko, apokalupsis o epiphaneia en diferentes textos. Así que, otra vez Pablo se refiere a la Segunda Venida y no hace referencia al rapto. Sería extraño no decir «hasta el rapto» si dejamos este mundo siete años antes del día de Cristo Jesús (hêmera tou kuriou).

 

Filipenses 2:15b, 16 (La Segunda Venida)
  15b En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento, 16 manteniendo en alto la palabra de vida. Así en el día de Cristo (hêmera tou kuriou) me sentiré satisfecho de no haber corrido ni trabajado en vano.

Filipenses 3:20, 21 20 En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo. 21 Él transformará nuestro cuerpo miserable para que sea como su cuerpo glorioso, mediante el poder con que somete a sí mismo todas las cosas.

 

Este es un versículo interesante porque Pablo no utiliza ninguna de las palabras griegas asociadas con la Segunda Venida. No obstante, es obvio que está hablando de la venida del Señor cuando dice «de donde anhelamos recibir al Salvador». También, sin usar la palabra resurrección, Pablo dice: «nuestro cuerpo miserable» será transformado.

 

Colosenses 3:4 Cuando Cristo, que es la vida de ustedes, se manifieste (phaneroo), entonces también ustedes serán manifestados con él en gloria.

 

Aquí Pablo utiliza phaneroo, se manifieste, para referirse a la venida de Cristo. Phaneroo se usa con parousia en I Juan 2:28 y demuestra que se manifieste se usa indistintamente con venida.

 

I Tesalonicenses 2:19 En resumidas cuentas, ¿Cuál es nuestra esperanza, alegría o motivo de orgullo delante de nuestro Señor Jesús para cuando él venga (parousia)? ¿Quién más sino ustedes?

 

I Tesalonicenses 3:12, 13 12 Que el Señor los haga crecer para que se amen más y más unos a otros, y a todos, tal como nosotros los amamos a ustedes. 13 Que los fortalezca interiormente para que cuando nuestro Señor Jesús venga (parousia) con todos sus santos, la santidad de ustedes sea intachable delante de nuestro Dios y Padre.

 

Se usa parousia en I Tesalonicenses en los capítulos dos y tres para referirse a la venida de Cristo. No menciona el rapto. Si el rapto debe ocurrir siete años antes de la venida, estos versículos no tendrían sentido. Si Cristo debe venir primero «por» los santos, antes de poder venir «con» los santos, entonces es claro que Pablo no está hablando del rapto aquí porque dice que viene «con» los santos. No obstante, Pablo quiere que los creyentes tesalonicenses sean fortalecidos para que sean intachables cuando el Señor venga. Pero deben haber salido de la tierra siete años antes si es cuando el rapto ocurre. No hay ningún problema para entender a Pablo si el rapto es parte de la Segunda Venida.

 

I Timoteo 6:14-15 14 Que guardes este mandato sin mancha ni reproche hasta la venida (epiphaneia) de nuestro Señor Jesucristo, 15 la cual Dios a su debido tiempo hará que se cumpla.

Al único y bendito Soberano, Rey de reyes y Señor de señores.

 

Pablo había encargado a Timoteo huir del amor al dinero, de esmerarse en seguir la justicia, etc. hasta la venida (epiphaneia) de nuestro Señor Jesucristo. Pablo utiliza epiphaneia en referencia a la venida en II Tesalonicenses 2:8 cuando dice: «se manifestará aquel malvado, a quien el Señor Jesús derrocará con un soplo de su boca y destruirá con el esplendor (epiphaneia) de su venida (parousia)». Si el rapto fuera siete años antes, Timoteo no podría cumplir este mandato hasta su venida, porque se habría ido antes.

 

II Timoteo 1:12, 18a 12 Por ese motivo padezco estos sufrimientos. Pero no me avergüenzo, porque sé en quién he creído, y estoy seguro de que tiene poder para guardar hasta aquel día (hêmera) lo que le he confiado.

  18a Que el Señor le conceda hallar misericordia divina en aquel día (hêmera).

 

Hemos visto ejemplos en las cartas a los Corintios y a los Filipenses del uso de día (hêmera) donde se utiliza para referirse a la venida, no al rapto. Aquí tenemos otro ejemplo donde Pablo utiliza hêmera. Pablo no tiene vergüenza, más bien, confía en la fidelidad de Dios.

 

II Timoteo 4:1, 8 1 En la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir (epiphaneia) en su reino y que juzgará a los vivos y a los muertos, te doy este solemne encargo.
8 Por lo demás me espera la corona de justicia que el Señor, el juez justo, me otorgará en aquel día (hêmera); y no solo a mí, sino también a todos los que con amor hayan esperado su venida (epiphaneia).

 

Ambos hêmera y epiphaneia,se usan en el mismo contexto, lo que demuestra que su venida es el día cuando Jesucristo vendrá y también juzgará a los vivos y a los muertos y cuando los justos recibirán la recompensa por su servicio.

 

Tito 2:11-14 11 En verdad, Dios ha manifestado a toda la humanidad su gracia, la cual trae salvación 12 y nos enseña a rechazar la impiedad y las pasiones mundanas. Así podremos vivir en este mundo con justicia, piedad y dominio propio, 13 mientras aguardamos la bendita esperanza, es decir, la gloriosa venida (epiphaneia) de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. 14 Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo elegido, dedicado a hacer el bien.

 

La bendita esperanza del cristiano es «la gloriosa venida (epiphaneia)» de Jesucristo en su Segunda Venida. La bendita esperanza de los dispensacionalistas es el rapto. Por supuesto, todos los que consideramos el rapto parte de la Segunda Venida no vemos ningún problema con este texto, pero la venida (epiphaneia) no puede ser llamada el rapto como si fuera un evento aparte y con anterioridad.

 

Hebreos 9:27, 28 27 Y así como está establecido que los seres humanos mueran una sola vez, y después venga el juicio, 28 también Cristo fue ofrecido en sacrificio una sola vez para quitar los pecados de muchos; y aparecerá (optomai) por segunda vez, ya no para cargar con pecado alguno, sino para traer salvación a quienes lo esperan.

 

El escritor a los Hebreos utiliza aparecerá (optomai) para referirse a la Segunda Venida. Es otra de las palabras griegas que significa aparece, y es claro que se refiere a su venida porque dice: «por segunda vez» y menciona «a quienes lo esperan».

 

Hebreos 10:26, 27, 37 26 Si después de recibir el conocimiento de la verdad pecamos obstinadamente, ya no hay sacrificio por los pecados. 27 Sólo queda una terrible expectativa de juicio, el fuego ardiente que ha de devorar a los enemigos de Dios.

  37 Pues dentro de muy poco tiempo,
«el que ha de venir (heko) vendrá, y no tardará».

 

El escritor a los Hebreos también utiliza heko para la Segunda Venida. No se usa heko con tanta frecuencia como las otras palabras griegas. Es interesante notar que la venida está en el contexto del juicio y el fuego ardiente que ha de venir para devorar a los enemigos de Dios.

 

Santiago 5:7-9 7 Por tanto, hermanos, tengan paciencia hasta la venida (parousia) del Señor. Miren cómo espera el agricultor a que la tierra dé su precioso fruto y con qué paciencia aguarda las temporadas de lluvia. 8 Así también ustedes, manténganse firmes y aguarden con paciencia la venida (parousia) del Señor, que ya se acerca. 9 No se quejen unos de otros, hermanos, para que no sean juzgados. ¡El juez ya está a la puerta!

 

Santiago, el hermano de Jesús, está enfatizando la necesidad de tener paciencia y la posibilidad de ser juzgado por quejarse de un hermano. Escogió la palabra griega parousia para referirse a la venida.

 

I Pedro 1:3-5, 7, 13 3 ¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva 4 y recibamos una herencia indestructible, incontaminada e inmarchitable. Tal herencia está reservada en el cielo para ustedes, 5 a quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación que se ha de revelar en los últimos tiempos.

  7 El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas, demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele (apokalupsis).

 13 Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele (apokalupsis) Jesucristo.

 

I Pedro 5:4 Así, cuando aparezca (phaneroo) el Pastor supremo, ustedes recibirán la inmarcesible corona de gloria.

 

El apóstol Pedro utiliza cuatro palabras griegas diferentes en sus dos cartas. Los ejemplos citados arriba son se revele (apokalupsis) y aparezca (phaneroo). Debemos poner nuestra esperanza completamente en la gracia que se nos dará cuando se revele (apokalupsis) Jesucristo. Cuando aparezca recibiremos la corona de gloria. En su segunda carta utiliza venida (parousia) y día (hêmera). Dice que la tierra será quemada cuando venga.

 

I Juan 2:28 Y ahora, queridos hijos, permanezcamos en él para que, cuando se manifieste (phaneroo), podamos presentarnos ante él confiadamente, seguros de no ser avergonzados en su venida (parousia).

 

I Juan 3:2, 3 2 Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser. Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga (phaneroo) seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es. 3 Todo el que tiene esta esperanza en Cristo, se purifica a sí mismo, así como él es puro.

 

El apóstol Juan utiliza phaneroo y parousia para la venida.

Todas las ocho palabras griegas: parousia, epiphaneia, apokalupsis, hêmera, hêmera tou kuriou, erchomai, heko, phaneroo y optomai se usan en estos pasajes breves acerca de la Segunda Venida de Cristo. Sí, siete autores diferentes utilizan ocho palabras griegas en varios libros y cartas y nunca indican que están hablando de un evento diferente de la Segunda Venida. Si Dios hubiera querido que supiéramos que el rapto ocurre siete años antes de la venida, nos hubiera revelado esto, pero no encontramos evidencia alguna en los escritos inspirados del Nuevo Testamento.

Cualquier persona que diga que una palabra griega particular significa «rapto» en un contexto y «Segunda Venida» en otro contexto comete una especulación arbitraria muy grande porque no hay ni un pasaje que indica tal cambio de significado.

[1] Clarence B. Bass, Backgrounds to Dispensationalism, 147

[2] Ibid, 147

[3] En Apoc. 20:13, 14, el infierno es literalmente «Hades», el lugar de los muertos. Otra palabra «Gehenna» traducida infierno se usa para el castigo eterno con fuego.

 

 


Enseñanzas Básicas de Nuestra Fe –  Estudios por el profesor Delmar IntVeld
Copyright © de Delmar IntVeld 2004. Todos los derechos reservados.

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