El perdón que Jesús nos ofrece es el elemento más costoso de todo el universo. ¿Lo entiendes? Ni la plata, ni el oro, ni los metales preciosos. Es el perdón de Dios. Por eso no debemos tomarlo a la ligera.
¿Quién te crees?
¿Tú llegas a pensar que le puedes decir a Dios qué hacer? ¿Quién está a cargo aquí?

