Estas personas religiosas llamaban a Jesús «Señor, Señor», por lo que, obviamente, eran los llamados «cristianos». Pero Jesús refuta su afirmación. Dice que nunca fueron salvos.
Jesús deja claro que la salvación no es simplemente una cuestión de las palabras que uno pronuncia. La salvación es para aquellos que aceptan todo lo que Jesús es y hace, entregándole todo a Él únicamente.
