Ni por asomo. Nunca sucederá. No puedes mitigar ese comportamiento, ese tamaño descomunal, esa dureza, esa furia. Tienen una fuerza y una fortaleza sin paliativos.
Dios no tiene paliativos.
¿Lo conoces a Él?
¡Dios mismo vino a la tierra
como un hombre, Jesús!