Todos estamos adentro. Dios está fuera. La pregunta es: ¿cómo demonios salimos de aquí para estar con Dios? Es así de sencillo. Hay mucho más detrás, pero eso es lo esencial.
Imagina que estás adentro y que Dios está afuera. Es como si todos los seres humanos estuviéramos dentro de la caja, todos y cada uno de nosotros. No hay nadie que no lo esté.
¿Le entras, o no?
¿Le entras, o no? ¿Estás adentro, o afuera? Es una decisión. Escoge ir en una dirección u otra. “… elige hoy mismo a quién servirás”. (Josué 24:15)

